MrBeast ya no es youtuber. Vendió 250 millones de barras de chocolate Feastables en 2024, contrató al ex-CEO de Mondelez Norteamérica para correr la operación, y hoy está en cada Walmart, cada 7-Eleven y cada gas station de Estados Unidos. En paralelo, Snoop Dogg y Master P se peleaban en X con Walmart porque Snoop Cereal nunca despegó y terminó retirándose de la góndola. La diferencia entre los dos casos no es el follower count. Es algo más sutil — y más caro de imitar.
Hay dos modelos para que un influencer entre a CPG, y se están separando muy rápido.
El creator-fundador pone capital, equity y tiempo. Construye o compra el contract manufacturer. Contrata talento ex-CPG. Diseña el producto, no solo la cara del empaque. Feastables es el caso límite — Jim Murray, ex-Mondelez, corre la operación; MrBeast hace contenido y mete capital. Pero también happy dad de los Nelk Boys ($400M USD revenue 2024 según Forbes), Chamberlain Coffee de Emma Chamberlain (Series A liderada por Lagunitas) y, en México, Robs by Robegrill — que arrancó con sazonadores en Costco en 2025 y ya en febrero 2026 lanzó papas artesanales Limón Chiltepín en la misma cadena.
El creator-licenciatario presta nombre y cara. La operación la corre alguien más. La economía es más cómoda para el creator (royalty + minimum guarantee), pero el control del producto es ajeno. Snoop Cereal funcionó así con Broadus Foods, y cuando hubo fricción con Walmart, el problema escaló a Twitter porque Snoop no tenía visibilidad operativa. Tequila Gran Malo de Luisito Comunica empezó así con socios mexicanos, escaló a Top 10 de Amazon MX en food & beverage, y ahora en 2025 firmó con Spirit of Gallo — el segundo distribuidor de spirits más grande de Estados Unidos — para abrir Arizona, Colorado, Nevada, Nuevo México, California y Texas.
La pregunta para una marca CPG mexicana no es si el modelo de celebrity funciona. Funciona. La pregunta es qué modelo te conviene firmar.
Un creator-fundador trae capital y compromiso, pero pide equity real, control creativo y time-to-market acelerado. No va a esperar tu ciclo de innovación de 18 meses. Robegrill pasó de sazonador a papa frita artesanal en menos de un año porque la operación es ágil — y porque el creator está empujando velocidad.
Un creator-licenciatario es transaccional. Pagas un fee, pones cara en el empaque, lanzas. Funciona si la categoría tiene poco riesgo de ejecución (un tequila premium en mercado mexicano, un cereal en distribución masiva). Pero si el producto necesita iteración — formulación, sabor, packaging — el modelo licenciatario suele fallar porque nadie está dispuesto a hacer la versión 2.0.
Hay un tercer modelo que está apareciendo y vale la pena monitorear: el creator-coalición. Lunchly se lanzó en septiembre 2024 con MrBeast, Logan Paul y KSI juntos como dueños — tres audiencias, una marca, distribución Walmart/Target desde día uno. Crashed con la controversia de moho dos meses después. Si funciona, la coalición es la jugada de mayor reach. Si falla, falla cuádruple porque hay tres egos que cuidar simultáneamente.
Si tu marca está evaluando una colaboración con creator, antes de firmar contesta tres preguntas, son las mismas tres que un Feastables, un Robs o un Gran Malo se hicieron antes de existir:
— ¿Estoy construyendo una marca o comprando awareness?
Porque el modelo define todo: cap table, control y retorno. No es el mismo negocio.
— ¿Este creator mueve producto o solo mueve views?
Si no convierte, el alcance se vuelve costo. Y alguien tiene que absorber ese gap.
— ¿Tengo una operación capaz de sostener velocidad?
Si no puedes iterar producto en 90 días, el partnership ya nació lento.
El boom de celebrity-CPG no es una moda, es un nuevo playbook.
La diferencia es simple:
puedes firmar un creator… o puedes estructurar un negocio.
Uno genera ruido. El otro genera rotación.
Y eso, en el anaquel, se nota…

